Capítulo 29.
Capítulo 29
Sarah.
9:58 El juez ya estaba acomodando sus papeles, listo para ponerse en pie y dar por terminada una sesión que ni siquiera había empezado.
Mi abogado me puso una mano en el hombro, un gesto de lástima que me dieron ganas de rechazar de un manotazo. Me sentía derrotada, humillada por la ausencia de un hombre que seguía controlando mi vida incluso sin dar la cara.
Entonces, el estruendo de las puertas dobles al abrirse de par en par hizo que todos en la sala diéramos un sobres