Júlia miró el pendrive en su mano. Quería contarle todo a Leonardo primero y ver el contenido del pendrive juntos, pero no soportaría toda esa ansiedad. Entonces volvió a mirar a la médica.
— ¿Puedo usar su computadora?
— Claro. — Milena le hizo espacio, y Júlia rodeó la mesa, colocó el dispositivo en el equipo, lo abrió, y solo había un archivo de video.
Sintió que el corazón se le aceleraba, y sus manos temblaron mientras movía el cursor hasta el play.
El video se abrió, revelando a Eva en su