— ¡La señal del vehículo del señor Leonardo volvió! — anunció el técnico, con la voz cargada de urgencia. En segundos, todos en la sala de monitoreo se aglomeraron alrededor del monitor principal.
— ¿Dónde está? — preguntó Gabriel, inquieto, con los ojos fijos en el mapa digital que parpadeaba en la pantalla.
— Está… — el técnico dudó, tecleando rápidamente mientras procesaba la información. — Está a casi mil kilómetros de la capital. Y por las condiciones… — Se giró hacia el segundo monitor, q