Leonardo llegó a la empresa y fue directo al piso presidencial, donde vio a todos alarmados y preocupados, mirando hacia su oficina. Caminó hasta allí, abrió la puerta con firmeza y encaró a la mujer que estaba en medio de la sala, caminando de un lado a otro.
Leonardo cerró la puerta detrás de sí con fuerza, llamando la atención de la mujer, que se detuvo bruscamente y se giró hacia él.
—¡Leonardo! —Carla caminó hacia él, pero se detuvo antes de acercarse más al oír la voz gélida del hombre.
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