Júlia permaneció inmóvil durante unos segundos en lo alto de la escalera, con el corazón latiendo tan fuerte que parecía resonar dentro de su cabeza. Las palabras que acababa de escuchar seguían girando en su mente como una pesadilla imposible de aceptar.
El aire parecía demasiado pesado para respirar.
“No… no puede ser verdad…”
Sus manos comenzaron a temblar. Un frío profundo recorrió su cuerpo, como si le hubieran arrancado toda la fuerza de las piernas. Aun así, dio un paso adelante, bajando