— ¿Muerta? — preguntó Beatriz por teléfono, y una amplia sonrisa de satisfacción y triunfo se formó en sus labios. — Genial, excelente noticia. Es un problema menos con el que tendremos que lidiar de ahora en adelante.
Beatriz colgó el celular con un movimiento seco y suspiró, sintiendo un peso salir de sus hombros. El último cabo suelto parecía haber sido finalmente cortado.
— ¿Con quién hablabas ahora? — preguntó Federico, acercándose a su esposa con una expresión cargada de sospecha.
— La mé