SEIK
La hembra y el pequeño se marcharon. Mi mente divagó, otra vez. '¿Cuantas veces van ya?'.
Recordé la escena que acababa de ocurrir, cuando el cachorro y la hembra estaban aquí. Ambos parecían… felices.
Apoyé los codos en la mesa y me pasé una mano por el cabello.
‘¿Por qué vino a mi mente ese simple momento?.
Adoptar al cachorro, no era gran cosa. Es algo necesario para el bienestar del pequeño. Nada más.
Sin previo aviso, otra imagen se filtró en mis pensamientos…
Gruñí en voz baja, fr