SEIK
Me metí a la ducha absorto en mis pensamientos. El agua caliente ayudaba a relajar mis músculos, pero mi mente seguía atrapada en los eventos del día.
Salí del baño, me até una toalla a la cintura y empecé a secarme el cabello con otra más pequeña. Estaba muy cansado.
Cuando apenas terminé de frotar el cabello, alguien llamó a la puerta.
Sin pensar demasiado, abrí.
Para mi sorpresa, era ella.
Por un momento, se quedó congelada en el umbral, como si no supiera si entrar o salir corrien