ARIA
No estoy acostumbrada a tener tanto tiempo libre. Cuando estaba en mi manada, apenas podía permitirme un respiro. Me parece extraño que nadie me haya asignado tareas administrativas u otro tipo de trabajo.
Estaba desayunando, perdida en mis pensamientos, cuando Melia se acercó y se sentó a mi lado. Parecía que ya había desayunado, porque no llevaba bandeja. Me miró con una expresión divertida y dijo:
—Hoy vamos a elegir el vestido para la boda. La modista y algunas hembras veteranas nos es