SEIK
Regresé del entrenamiento matutino con los guerreros y fuí directo a la ducha. El agua fría fue un alivio después de un día tan agotador. Hoy, mi beta había estado a cargo de los cachorros, y no tenía dudas de que estaría exhausto y con ganas de tomar una copa. Los pequeños eran un torbellino de energía, y no tenían disciplina, por lo que eran dificiles de manejar.
Cuando salí de la ducha, busqué a Jaro para preguntarle dónde estaba Roberto. Me dijo que lo encontraría en una de las habitac