SEIK
Después de las patrullas matutinas, los guerreros y novatos nos dirigimos al comedor. En el camino, nos topamos con un grupo de hembras que parecían enfrascadas en una discusión. Como siempre, la hembra alborotadora estaba en el centro de la discordia. Alcancé a oír cómo Elisabeth llamaba ‘poca cosa’ a alguien con aire despectivo. Lo que más me llamó la atención fue que Aria, la destinataria del insulto, no pareció inmutarse; parecía acostumbrada a ese trato.
No podía dejar que aquello esc