ROBERTO
—Un indulto.
—¿Crees que vamos a permitir que te vayas al bando contrario y nos hagas la vida más difícil? —dije, enarcando una ceja con evidente desdén.
—Estoy segura de que esta información es muy valiosa para el alfa… —respondió ella, enroscando un mechón de su pelo entre los dedos con aire confiado.
—Digamos que te concedemos el indulto… pero sólo cuando la amenaza que nos acecha se disipe. Entonces, tendrás que marcharte. Exiliada. Sin vuelta atrás… ¿lo aceptarías?
—Sí, ¿no lo v