La ídola en el muro.
Al cruzar las puertas del centro de escalada, Bea quedó maravillada, a su pesar, el lugar era impresionante: techos altísimos, amplitud envidiable, zonas diseñadas para niños, muros verticales para adultos, incluso una zona de mayor dificultad. A simple vista se notaba que las medidas de seguridad eran de estándar internacional. A lo lejos, Bea vio una cafetería con un diseño moderno, ideal para relajarse y compartir un café después de un buen… ¡Basta! se reprendió mentalmente, sacudiendo la ca