Rosa se fue a las dos menos diez.
Dejó la cocina ordenada, los tres biberones del turno de tarde en la nevera y una nota pegada junto a la de Valerie: Daniel se cayó dos veces más. Las dos veces se rió. Este niño va a ser problema.
Valerie leyó la nota y sintió algo que tardó un segundo en identificar.
Orgullo.
Guardó la nota en el bolsillo.
Los trillizos olían a jabón de lavanda y a esa cosa específica que huelen los bebés después del baño, que no tiene nombre pero que Valerie había memorizado