Valerie despertó antes de la alarma.
Seis y doce.
Dieciocho minutos antes de que sonara.
Se quedó inmóvil en la cama, mirando el techo con los ojos completamente abiertos, como si el sueño no hubiera terminado de irse sino que simplemente hubiera decidido ya no servir para nada.
El pie derecho seguía molestando.
Eso fue lo primero que sintió.
Lo segundo fue el sobre.
No lo olvidó ni un momento durante la noche. Lo había sentido debajo del colchón como se siente una piedra pequeña debajo del col