La reunión entre Steve y el gerente Fuentes duró cuarenta y cinco minutos.
Valerie lo supo porque el reloj del pasillo del segundo piso marcaba las ocho y veintitrés cuando vio a Fuentes entrar al despacho, y las nueve y ocho cuando lo vio salir.
Fuentes salió con la espalda más recta de lo normal.
El tipo de rectitud que no es postura sino esfuerzo.
Valerie empujó el carrito hacia el siguiente despacho y no dijo nada.
A las once y media, Carmina de RRHH apareció en el pasillo del tercer piso.