Mundo ficciónIniciar sesiónEl martes amaneció con niebla.
No la niebla densa que borra el contorno de las cosas sino la fina, la que se queda pegada a medio metro del suelo y hace que los primeros pasos de la mañana parezcan suspendidos en algo que no termina de ser tierra ni aire.
Valerie cruzó el pueblo a las siete y cuarenta.
El coche negro seguía en el aparcamiento de la petrolera.
Lo vio desde la calle antes de entrar.
Mismo sitio que ayer. Mismo &aacu







