El noveno año empezó con una tormenta de nieve que duró tres días.
Enterró la ciudad bajo un manto blanco que hacía que todo se viera limpio desde la ventana del departamento. Una mentira visual que ocultaba la podredumbre que yacía debajo.
Valerie tenía veinticinco años. Nueve años cautiva.
Tres mil doscientos ochenta y cinco días.
Sabía el número exacto porque había empezado a llevar la cuenta de forma obsesiva. Una necesidad casi compulsiva de marcar el paso del tiempo para que no se fundier