Tiara
Dos semanas después mis nervios me atacan y estoy encerrada en el baño del hotel “El Guajataca”. Llamé a Ken, no lo dejó sonar mi odioso y aporrean la puerta.
—¡Tiara, mueve el trasero! —bramó Marjorie, ella me conoce y sabe lo nerviosa que estoy—. ¡No te preocupes, Aimeth, sigue adelante! —Siempre me cubre Marjorie, es la mejor.
Ken escucha el alboroto y mis manos tiemblan.
—Sirena quisquillosa, no temas, solo formalizaremos delante de nuestros seres queridos y amigos —lo llaman por f