Todos los ojos encima de mí, se han pasado los nueve meses peleando por nombres y el sexo.
Los hemos dejado discutir. En realidad nunca le di casco al sexo, lo importante era que viniera saludable. Ken enfocó su mirada en mí y sonreí de oreja a oreja.
—¿Elegiste ese amor? —su emoción me cautiva y asentí—. ¡Mierda, gracias! —se lanzó a besarme.
—¡No sean así, cuenten! —se quejó mi hermano (nuestro) y Kevin le pasó el brazo por encima—. Son unos malos —dijo Rodrigo mirando a su padre.
—Permite