Estoy más que feliz, soy oficialmente la esposa de Kendrick y no me arrepiento de nada. Todavía rememoro mi boda y cada detalle fue maravilloso. Nunca la olvidaré, fui la novia más linda del mundo. Deben saber que todas nos sentimos estrellas de Hollywood ese día. Es cierto, ese día fui única y los ojos marrones con toques de verde nunca se despegaron de mí. No mentiré, esperaba a mi madre Leona, pero nunca se retractó. A pesar de todo, es la que me dio la vida. Aún albergo la ilusión de que se