—No puedo… —me dio golpes en el pecho—, me… —logró empujarme y mirarme con sus ojos heridos— dueles —se tocó el pecho—, he sacado cuentas, fui una ilusa, pensé… —se ahogó y tomó aire— que eran mentiras cuando me visitabas, que no las follabas y ese niño tiene el tiempo en que me visitabas —lloró desconsolada y soltó una espiración—. No fui suficiente, me hiciste tuya, pero seguías comiendo por fuera y yo solo intentando que me amaras —caminé para alcanzarla y ella dio dos pasos atrás—. No me to