Tres meses después
El vientre ya no podía fingirse.
Isadora lo había intentado durante exactamente tres semanas después del primer trimestre. Chaquetas con corte amplio que distribuían el volumen de una forma que hacía menos evidente el perfil desde determinados ángulos. Camisas de una talla más sobre pantalones que todavía cerraban si no se exigía demasiado. La postura específica que cargaba el peso hacia atrás y engañaba la silueta en los espejos largos si uno no miraba con atención.
Fue Marí