La sala del tribunal estaba más llena que nunca.
Isadora entró a las 8:52 AM con el collar Fénix brillando bajo luces halógenas, SofÍa y María flanqueándola contra cámaras que capturaban cada paso. Había dormido noventa minutos en el vuelo de regreso, su mente reproduciendo la conversación con el operativo de la CIA.
Pero hoy era día de justicia.
El juez Schneider entró a las 9:00 exactas.
—Este tribunal reanuda sesión. Ayer recibí notificación oficial de Estados Unidos retirando su reclamo de