María llamó un martes.
No a la hora habitual. A las once y cuarenta de la mañana, cuando Isadora estaba en reunión con los coordinadores del programa de vivienda y el teléfono vibró sobre la mesa tres veces seguidas con el identificador de María, que era el número de veces que María llamaba cuando sabía que Isadora probablemente estaba en algo y quería que lo interrumpiera.
Tres veces era la señal.
Isadora pidió disculpas a los coordinadores y salió al pasillo.
—¿Qué pasó?
La voz de María al ot