Las sillas del piso dieciséis tenían el tipo de comodidad que se compra para convencer a la gente de que trabaja mejor de lo que trabaja: firme, neutral, diseñada para que nadie se queje y nadie se duerma. Valentina había pedido un cojín lumbar la semana anterior. Nadie preguntó por qué. Lo pusieron sin preguntas, y eso era exactamente cómo debía funcionar un equipo que entendía su trabajo.
Tenía veinte semanas de embarazo y una presentación de treinta y siete diapositivas.
Las dos cosas coexis