La última semana de mayo Sofía volvió a Ciudad de México.
Con una maleta pequeña, que era el tipo de maleta que indicaba que el viaje tenía propósito específico y duración determinada y que no había traído más de lo necesario porque lo que necesitaba ya estaba en el apartamento.
Carolina la fue a buscar al aeropuerto.
No porque fuera necesario en términos logísticos. Sino porque había cosas que merecían presencia física aunque la logística no la requiriera.
Sofía salió por la puerta de llegadas