El viaje a Santiago de Chile fue en enero.
No de turismo. De trabajo.
El primer viaje internacional de Valentina y Sebastián como equipo directivo formal de Grupo Esperanza-Duarte, que había dejado de ser solo el grupo de las empresas mexicanas para ser el grupo que miraba hacia el sur con la misma atención que había mirado hacia adentro durante los años anteriores.
El proyecto era una joint venture con dos empresas de energías limpias: una colombiana y una chilena. La operación tenía la lógica