El café de la Roma Norte tenía el mismo tipo de tarde de noviembre que tenía siempre: luz oblicua desde la ventana del frente, el olor a café de filtro que era también el olor de las cosas que se hacían con el tiempo correcto, y el ruido de fondo específico del lugar.
Carolina llegó primero.
Se sentó en la mesa de Sofía. La de siempre.
Pedió el café.
Lo esperó.
Llegó.
Lo sostuvo entre las dos manos sin tomarlo todavía.
Las palabras estaban en su lugar.
Sofía llegó a las cinco y dos.
La puntuali