El artículo salió el miércoles.
No era el primero. En los últimos dieciocho meses, Valentina había aprendido a convivir con la presencia periódica de su nombre en medios con el mismo pragmatismo con que aprendía cualquier otra condición del entorno: identificarla, evaluarla, decidir si requería respuesta o si bastaba con dejarla pasar.
La mayoría de las veces bastaba con dejarla pasar.
Pero este artículo era diferente. No era de negocios. Era de perfil.
La mujer que desmontó un imperio — así lo