La semana siguiente Sebastián buscó el cuaderno.
No el cuaderno de trabajo. El que había comprado hace dos años para anotar las cosas que le parecían importantes en las sesiones con el Dr. Vargas y que usaba con más irregularidad que método: a veces todos los días, a veces semanas sin tocarlo.
Lo encontró en el cajón del buró.
Debajo de los audífonos y del libro que llevaba tres meses en la misma página.
Lo sacó.
Buscó la primera página en blanco.
Tenía el lunes a las nueve de la mañana, la cas