Herencias malditas
Las fotografías quemaban entre mis dedos mientras el taxi me llevaba de vuelta al departamento. Luciana había dicho poco más después de entregarme el sobre, solo una advertencia susurrada antes de separarnos: "Mi madre tiene más. Mucho más. Esto es solo la punta del iceberg."

Mi padre. Javier Reyes. El hombre que me enseñó a leer, que me llevaba al parque los domingos, que murió asesinado por orden de Carmen Mendoza. Ese mismo hombre, sonriendo junto a Eduardo Duarte en una fotografía de hace tr
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