El auditorio tenía mil doscientas sillas.
Valentina lo supo porque David, el coordinador, se lo había dicho en el correo de la semana anterior. Mil doscientas sillas más el streaming que llegaba a una audiencia que el equipo de TED estimaba en cuatrocientas mil personas en tiempo real.
Valentina no pensó en las cuatrocientas mil.
Pensó en las tres de la primera fila.
Isabella con el libro de los reptiles que había negociado traer bajo la condición de que no lo abriera durante el discurso pero s