El Dr. Mendizábal.
Su rostro apareció en mi mente como una fotografía quemándose en los bordes. Cabello canoso perfectamente peinado. Gafas de montura dorada. Sonrisa paternal mientras me mostraba la primera ecografía.
«Todo se ve perfecto, Valentina. Tu bebé tiene un corazón muy fuerte.»
Mentiras. Todo había sido mentiras.
—¿Valentina? —La voz de Sebastián sonaba lejana—. Valentina, mírame.
Levanté la vista. El mundo se había vuelto borroso. Tardé un segundo en darme cuenta de que estaba llora