Llegaron a casa a las siete de la tarde.
Emma estaba en el sofá con un libro. Isabella dormía en el moisés junto a la ventana. Teresa había dejado la cena cubierta en la cocina con una nota que decía "no se olviden de comer" en la letra redonda y directa de alguien que sabe que a veces hay que recordarles lo básico a los adultos.
Sebastián entró. Saludó a Emma con la mano. Miró a Isabella dormida durante tres segundos.
Luego caminó por el pasillo y cerró la puerta del estudio.
Sin slam. Sin dra