Al día siguiente, en una reunión tensa en el estudio de Donato, Isabela presentó su nueva estrategia para el Fénix. Él escuchó, impasible, desde detrás de su escritorio. Cuando ella terminó, hubo un silencio cargado.
—Estás diluyendo nuestra ventaja —dijo finalmente, su voz un susurro peligroso—. Regalando lo que costó años y una fortuna construir.
—No lo estoy regalando. Lo estoy protegiendo —argumentó Isabela, manteniendo la calma—. Y lo estoy transformando en un activo de reputación irrompib