Capítulo 61: Un Corazón Destrozado.
Una madrugada, un hombre muy extraño entró a su habitación.
Gabriela, al verlo, gritó. El miedo la invadió por completo. Pero él, sin decirle una sola palabra, la tomó con fuerza de los brazos y la arrastró hasta otro cuarto.
Era un lugar muy húmedo; parecía una vieja despensa abandonada.
-¿Quién eres? ¿Qué me vas a hacer? -preguntaba ella desesperada.
De pronto sintió un pinchazo en su brazo. Cuando logró enfocar la mirada, vio que era su propia madre quien la había inyectado con anestesia