El invierno había comenzado a teñir de blanco los campos de Ruales, y con el frío, la atmósfera en el convento se volvió más íntima, casi asfixiante. Las palabras de Sor Sonia quedaron flotando en la mente de Gabriela como una semilla en tierra fértil. "Debes luchar por lo que sí quieres". Pero, ¿qué era lo que ella quería? ¿El escenario que ya parecía un sueño borroso o los ojos verdes que la desvelaban cada noche?
La colecta de invierno era la excusa perfecta para romper la monotonía de lo