Al escuchar la amenaza de Doña Leonor, Joel sintió que el piso se le abría. Desesperado, viendo que su abuela le daba la espalda y que podía perderlo todo, decidió jugar su última carta, la más sucia de todas. Tenía que destruir la imagen de Sofía frente a la matriarca a como diera lugar.
Se puso de pie por completo, miró a Doña Leonor con los ojos llenos de malicia y señaló hacia la puerta.
—¡Abuela, no te dejes engañar! —gritó Joel, con una sonrisa cínica—. ¿De verdad vas a poner en dud