Vanessa sintió como si el aire de la habitación se hubiera vuelto puro veneno. Las palabras de Joel le habían calado hondo, dándole un golpe directo al orgullo y abriendo una herida sangrienta en su amor propio. Con lágrimas de humillación acumuladas en los ojos, pero con la cabeza en alto para no darle el gusto de verla derrotada, le dio una última mirada llena de desprecio. Sin decir una sola palabra, dio la vuelta, tomó su bolso y salió de la habitación dando un portazo que hizo vibrar los v