—¡Cuidado! —grite cuando dejó caer una de las cajas en mi habitación. —Maldita sea, Alexey. —inquirí acercándome hacía el lugar. Aquello contenía un par de cosas frágiles dentro. —Solo espero que no hayas roto nada o tendrás que pagármelos. —gruñí enojada.
Abrí las solapas inmediatamente. Sentía la mirada inquisitiva del Boss sobre mí. Solté un suspiro relajado al ver que todo estaba en perfecto estado. Saque las lámparas, junto con los pequeños jarrones y las luces cableadas. Estas últimas ni