Al día siguiente, luego de terminar una larga jornada de trabajo, fui directamente al nuevo ático que ocuparía de ahora en adelante. La noche anterior Alexey y yo conversamos hasta tarde, incluso después de terminar la cena, que, por cierto, también estaba deliciosa.
Hablamos de Dominika, me contó de su infancia y sobre cómo le iba en el internado al que asistía. Según Alexey, poseía la facilidad de aprender idiomas y hasta ahora hablaba cinco apartes del ruso: inglés, italiano, español, francé