—¿Y no es así? —pregunte de vuelta. Deseaba no estar equivocada o si no, moriría de la vergüenza por completo. Con cuidado poso su dedo debajo de mi barbilla y la alzó para que lo mirara. Alexey ladeo la cabeza de un lado al otro, sopesando su respuesta.
—Al principio. —admitió encogiéndose de hombros. —Pero luego me di cuenta que no quiero tener sexo con alguien que no desea tenerlo conmigo. —afirmó muy seguro. —En cuanto comenzaste a desvestirte, supe querías terminar rápidamente.
Mis mejilla