El corto tramo hasta mi habitación se me hizo cuesta arriba. Intentaba convencerme de que todo lo que hacía era para alcanzar un objetivo. Sin embargo, persistía el miedo dentro de mí. Conozco las consecuencias que acarrea volverse la obsesión de un mafioso.
¿Qué se supone que iba a hacer? Estaba cambiando un infierno por otro. La pregunta era: ¿Valía tanto lo que conseguiría como para arriesgarme? No tenía ni que pensarlo dos veces. La respuesta era una decisión que había tomado antes de volve