Capítulo 115

—Felicidades por su embarazo, señora. —inquirió la sirvienta más joven, mientras pasaba la esponja en mi brazo. Sus compañeras la observaron con el ceño fruncido.

Mi cuerpo se tensó y me aleje de ella, repentinamente asustada por sus palabras.

—¿Q-quién s-se los dijo? —tartamudee nerviosa. Comencé a sentirme mareada.

Las tres mujeres se alejaron, bajando la cabeza en señal de disculpa. Sus mejillas habían adquirido un tono rojizo a causa de la vergüenza. Parecían realmente avergonzadas.

—Lament
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