Tal y como prometió, Alexey vino cada día a visitarme. No podía quejarme, constantemente tenía la compañía de Veronika e incluso Vicente. Y a pesar de que era riesgoso, Bruno y Katrina vinieron a verme dos o tres veces.
Todos estaban muy contentos por mi embarazo, aunque los últimos aún no sabían nada. Según Alexey, ahora también trabajaban para La Costra Nostra y era demasiado peligroso que supieran tantas cosas.
Si algo salía mal y los descubrían, no pasaría mucho tiempo antes de que empezara