Nunca creí extrañar tanto un lugar como el ático, durante estos pocos días se había convertido en lo más cercano que tenía a un hogar. Un suspiró de alivio salió de mi boca al observar mi alrededor. Con una experiencia tan cercana a la muerte, descubrí que realmente no quería morir. Haber intentado quitarme la vida no fue la mejor decisión.
Cerré los ojos y sujeté la mano que me ofrecía mi esposo. Alexey parecía aún más tranquilo que yo de estar aquí. Era comprensible, Rusia es su territorio y