Los días pasaron más rápido de lo que esperaba. En poco tiempo estuve de nuevo en el jet, volando de regreso a Rusia. El Boss se había encargado de acondicionarlo bien para que pudiese sentirme lo más cómoda posible. Incluso instalaron un sofá cama, así que no tenía por qué ir sentada en los asientos. No sé en qué momento pudieron hacerlo.
Realmente se los agradecía, porque el dolor había disminuido, pero aún continuaba molestando de vez en cuando. Además, me tomaron al menos diez puntos en la