AMARANTA
Intentaba abrir los ojos, pero mis parpados pensaban demasiado. La cabeza me dolía y en cuanto logré hacerlo, tuve que parpadear varias veces para enfocar mi alrededor.
¿Dónde estaba? ¿Cómo había llegado hasta aquí? Hice amago de moverme, sin embargo, un dolor punzante en mi abdomen lo impidió. ¿Qué demonios me había pasado?
Lo último que podía recordar, era estar a punto de subirme en el helicóptero, con Alexey viniendo detrás de mí. A partir de ahí, todo se volvía demasiado confuso.