Durante toda su carrera profesional como futbolista, Salvatore nunca había visto nada parecido al espectáculo que le estaba dando la familia de Isabella. Era una batalla de ganar o morir. Más de una vez se había sentido tentado a detener el juego y sacar a Isabella antes de que terminara lastimada. El único motivo por el que no lo había hecho, era porque estaba seguro que ella no lo habría apreciado.
Los que habían quedado fuera del partido tampoco se quedaban atrás. Se habían acomodado a los b